Dicho proceso se ha anquilosado fuertemente en las formas de ver el mundo en cada una de las personas, cambiando incluso la propia identidad cultural, reemplazándola con imaginarios colectivos que tienden en la mayoría de los casos a la necesidad del consumo como medio para la realización total como individuo.
Debido a la estructura económica imperante, la humanidad ha venido sufriendo procesos de desarraigo cultural, moral, axiológico, cayendo de esta manera en un individualismo con desmedro de la integración social, desde las necesidades propias del ser, que naturalmente se desenvuelve en sociedad, estos procesos son influenciados mayormente por la competencia y el comercio de todo aquello que pueda tener un precio.
Las necesidades que en principio eran básicas, han venido mutando dependiendo la moda, la oferta y la demanda, la ostentación, los medios de comunicación, etc.
Paralelo a este sistema, ha habido gran cantidad de opciones que han venido surgiendo como métodos alternativos no solo en la cuestión política de gobernar, si no también como los principales medios para la defensa de los derechos y libertades de las personas, muestra de esto es la organización de las personas en los sindicatos, organizaciones sociales, ONGs, etc.
Los y las jóvenes no hemos sido ajenos a estos procesos de organización, ya que en los últimos años, el estigma que se da a los y las jóvenes colombianos es el estado de vulnerabilidad y marginación casi total de los procesos políticos que se gestan al interior del país, cosa que naturalmente no es cierta, ya que los jóvenes hemos sido los dinamizadores de los procesos organizativos en Colombia, de lo que es prueba todo el movimiento juvenil que genero la constituyente del 91 denominado como la séptima papeleta.
Sin embargo, la arremetida neoliberal en su interior tiene una estrategia de deslegitimación de los procesos organizativos, ya que a través de estos la población expresa su inconformismo con la forma en que se ha venido estructurando el manejo del poder y las prioridades del estado.
Es por esto que a los sindicatos se les ha venido estigmatizando de una manera grosera, como aquellos que buscan desangrar económicamente las empresas, hasta el punto de aniquilarlas.
Por esto los jóvenes colombianos son apáticos a los procesos de organización mediante la afiliación a un sindicato, además de los continuos y sistemáticos asesinatos a los dirigentes sindicales y como si fuera poco el exterminio de las organizaciones sindicales mediante la implementación de formas indebidas de contratación como lo son cooperativas de trabajo asociado, OPS, empresas temporales de empleo, entre otras.
Por lo anterior, el movimiento sindical Colombiano ha tenido que adoptar diversas estrategias para que los jóvenes de manera voluntaria y comprometida se vinculen al movimiento, entre estas esta la natural lucha por el exterminio de la tercerización laboral, que impide que cualquiera se vincule a un sindicato, el fortalecimiento de la lucha por la libertad sindical, etc.
Somos conscientes que el primer paso que debemos dar es una campaña de sensibilización del movimiento sindical ante la población en general, es por esto que hemos desarrollado una campaña con este fin, dentro de la cual hemos comenzado con la fabricación de camisetas y manillas que invitan al joven a participar activamente dentro de los procesos.
Sin embargo estas son luchas generales del movimiento sindical para la población en general, dentro de las cuales, en la actualidad se esta adelantando las discusiones pertinentes acerca de la utilización del contrato sindical, como estrategia para el fortalecimiento de las organizaciones y de la calidad de vida de los trabajadores.
Las organizaciones sociales, que son en donde encontramos mayor participación de la población joven, no son dejadas de lado por el movimiento sindical, por el contrario hemos venido realizando acercamientos con organizaciones de jóvenes que luchan por la justicia social y por la reivindicación de la memoria, es por esto que desde la CGT hemos acompañado estas organizaciones en el desarrollo de sus actividades y las hemos invitado a participar en el desarrollo de las nuestras, para de esta forma fortalecer la visión de los movimientos sociales, retroalimentarlas y además hacer un frente amplio y unido en pro de los intereses de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país.
Una muestra de este proceso es la iniciativa del departamento de juventudes de la CGT en pro de una iniciativa legislativa por el empleo digno para los y las jóvenes de Colombia, en el cual hemos instado a participar en la discusión a la mayoría de los sectores del país, para de esta forma fortalecer el tripartismo y el dialogo social.
En conclusión, podemos decir que la organización de los jóvenes colombianos no es una tarea fácil, ya que somos la mano de obra barata, de la cual debido a la permisividad de la legislación colombiana, nos encontramos en el mayor de los estados de vulnerabilidad en cuanto a la permanencia en el empleo. Sin embargo la CGT ha venido incrementando e impulsando la participación de los cuadros jóvenes, en los puestos altos de nuestras organizaciones, cumpliendo así, no solo con la tarea de formar los nuevos relevos generacionales, si no también de incentivar la participación de la población joven dentro de la lucha de los trabajadores por la justicia social.
